Cuando pensamos en el mantenimiento de nuestro vehículo, solemos centrarnos en aspectos como el aceite, las luces, los frenos o los neumáticos. Sin embargo, hay un elemento clave que muchas veces pasa desapercibido y que resulta fundamental tanto para la seguridad como para superar la ITV: el estado de los faros.
En este post te explicaremos cómo revisarlos y mantenerlos en óptimas condiciones.
La correcta iluminación del vehículo es un factor determinante durante la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Los faros deben ofrecer una intensidad adecuada y estar correctamente alineados para no deslumbrar a otros conductores y, al mismo tiempo, garantizar una visibilidad óptima. Un sistema de alumbrado deficiente puede suponer un resultado desfavorable en la inspección, ya que compromete directamente la seguridad vial. Por ello, mantener los faros en buen estado no solo ayuda a cumplir con la normativa, sino que también evita posibles rechazos, segundas inspecciones y pérdidas de tiempo innecesarias.
Existen varios indicios que alertan de que los faros no están funcionando de manera adecuada. Uno de los más comunes es el aspecto opaco o amarillento del plástico, causado por la exposición al sol y al paso del tiempo. También puede percibirse una reducción notable en la intensidad de la luz durante la conducción nocturna o en condiciones de baja visibilidad. Otros signos incluyen una iluminación desigual, dificultad para ver las líneas de la carretera o la sensación de que el alcance de la luz es insuficiente.
Si detectas cualquiera de estas señales, es muy probable que tus faros necesiten un pulido antes de acudir a la ITV.
Durante la ITV, los faros son sometidos a una revisión específica para comprobar tanto su estado como su funcionamiento. Se evalúa:
El pulido de faros es una solución rápida, económica y muy eficaz para mejorar la visibilidad y aumentar las probabilidades de superar la ITV a la primera.
Consiste en eliminar la capa superficial dañada del faro mediante lijado y posterior aplicación de productos específicos que restauran la transparencia original. Este tratamiento permite recuperar gran parte de la capacidad lumínica y mejorar notablemente el aspecto del vehículo. En muchos talleres, este servicio se realiza en menos de una hora y con resultados inmediatos.
Otro aspecto importante es la prevención. Aunque el pulido soluciona el problema una vez aparece, es recomendable aplicar tratamientos protectores después del proceso para alargar la vida útil de los faros. Existen selladores y barnices especiales que protegen contra los rayos ultravioleta y retrasan el deterioro. Asimismo, un mantenimiento básico como la limpieza regular también contribuye a conservarlos en buen estado.
Reserva tu cita previa y asegúrate de que tu vehículo está en perfectas condiciones antes de la ITV.
Cuidar los detalles de tu vehículo no solo mejora su aspecto, sino que también protege lo más importante: tu seguridad y la de los demás.
Cuidar los detalles de tu vehículo no solo mejora su aspecto, sino que también protege lo más importante: tu seguridad y la de los demás.
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