“La certificación energética de los equipos de elevación va más allá de la eficiencia: revela el estado de la instalación y la calidad del mantenimiento”
7 Octubre 2025
La eficiencia energética en ascensores y otros medios de transporte vertical es un aspecto clave en la edificación sostenible. Estos equipos, tales como ascensores, escaleras mecánicas y rampas, desempeñan un papel crucial en el consumo total del edificio, pudiendo representar hasta un 10% según el tipo de edificio, número, tráfico y uso de los equipos, tecnología instalada y mantenimiento.
Con el objetivo de evaluar y mejorar su desempeño, en los últimos años se han desarrollado metodologías de certificación energética específicas que permiten clasificar estos equipos en función de su eficiencia.
La certificación energética de estos equipos se realiza basándose en el paquete normativo ISO 25745 (o UNE-EN ISO 25745 en su versión española), que establece el procedimiento para medir el consumo de energía en diferentes condiciones de uso:
Por ejemplo, en el caso de los ascensores, a partir de las características técnicas, (como la carga y velocidad nominales, el recorrido y número de plantas servidas, el contrapesado y parámetros dinámicos como aceleración y jerk), los parámetros de uso como el número de viajes diarios, y las mediciones reales de consumo de energía, se obtiene la calificación energética del ascensor.
Este proceso de certificación asigna una clase energética al equipo:
Este sistema facilita la comparación entre equipos y promueve la adopción de tecnologías sostenibles, como:
Pero, la eficiencia energética no depende únicamente de la tecnología instalada. La calidad del montaje inicial y las prácticas de mantenimiento tienen un impacto directo en el consumo real.
"Un ascensor correctamente nivelado, con guías limpias y engrasadas, o una escalera mecánica con un programa de mantenimiento preventivo adecuado, permite reducir pérdidas de energía por fricciones y desviaciones que afectarían negativamente a la calificación energética."
De igual manera, la actualización de equipos antiguos mediante modernizaciones parciales —sustitución de motores, incorporación de variadores o controladores más avanzados— contribuye a mantener una clase energética competitiva a lo largo de la vida útil del sistema.
Por ello, resulta fundamental que el mantenimiento se realice con criterios de calidad y que estos trabajos sean auditados, garantizando consumos energéticos controlados y evitando gastos innecesarios.
Más allá de la calificación, los beneficios de la certificación son múltiples:
Además, esta certificación puede generar un valor añadido en el mercado inmobiliario al demostrar un compromiso tangible con la eficiencia.
Además, la certificación energética de los sistemas de transporte vertical contribuye de forma directa a la descarbonización de los edificios. Al mejorar la eficiencia de ascensores, escaleras mecánicas y rampas, se reduce el consumo eléctrico de estos equipos y, en consecuencia, las emisiones de CO₂ asociadas a su operación, especialmente cuando la energía proviene de fuentes no renovables.
Un mantenimiento adecuado y la modernización de equipos antiguos permiten evitar consumos innecesarios y pérdidas energéticas, reforzando así la sostenibilidad del edificio a lo largo de su vida útil.
De este modo, la eficiencia energética de los equipos de transporte vertical no solo aporta beneficios económicos y operativos, sino que se convierte en una palanca estratégica para cumplir los objetivos de neutralidad de carbono y de reducción de la huella de carbono de la edificación, alineándose con estándares de sostenibilidad como BREEAM, LEED o WELL.
En este aspecto, conviene destacar la conexión entre esta certificación y los esquemas de sostenibilidad de edificios. En concreto, el sistema BREEAM contempla la posibilidad de obtener créditos adicionales cuando se dispone de certificaciones energéticas en ascensores, escaleras y rampas, reconociendo así su influencia en el desempeño global del edificio, tanto en Nueva Construcción (ENE 6: Sistemas de transporte energéticamente eficientes) como En Uso (ENE 18: Ascensores eficientes en energía).
Conclusión
La certificación energética de los sistemas de transporte vertical constituye no solo una herramienta de evaluación, sino también un estímulo para la mejora continua en instalación, mantenimiento y operación.
Su integración en proyectos de edificación y renovación impulsa la eficiencia, reduce costes, refuerza el valor sostenible de los inmuebles y se convierte en una herramienta clave para avanzar hacia la descarbonización del sector inmobiliario. Asimismo, pone de relieve la importancia de un mantenimiento de calidad y de su adecuada auditoría, como garantía para asegurar consumos energéticos controlados y prolongar la vida útil de los equipos.
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