"La DANA no solo es un fenómeno meteorológico, sino un recordatorio de nuestra relación con el entorno. Proteger el suelo y el agua es una responsabilidad compartida entre todos/as"
27 Enero 2025
Las Depresiones Aisladas en Niveles Altos (DANA) son fenómenos meteorológicos extremos que en los últimos años han generado importantes retos para la gestión ambiental. Estas lluvias intensas, concentradas en periodos muy cortos, no solo provocan inundaciones visibles, sino que también tienen efectos menos evidentes, como la contaminación de los suelos y las aguas subterráneas.
A continuación, exploraremos cómo las DANA suelen afectar a los suelos y acuíferos, qué impactos generan y qué medidas pueden tomarse para prevenir o mitigar estos problemas en el futuro.
¿Qué es una DANA y por qué es un problema ambiental?
La DANA es un fenómeno meteorológico que se produce cuando una masa de aire frío en niveles altos de la atmósfera queda aislada, lo que genera intensas precipitaciones en zonas específicas.
En el Levante español, una región donde la agricultura, la industria y los recursos hídricos son esenciales, estos eventos pueden arrastrar contaminantes desde las superficies hacia el suelo y las aguas subterráneas. Este problema afecta especialmente a:
1º - Arrastre de contaminantes superficiales
Las lluvias torrenciales movilizan residuos y sustancias químicas desde calles, fábricas y campos agrícolas. Estos contaminantes llegan a suelos adyacentes y cuerpos de agua subterráneos.
2º - Infiltración en zonas permeables
En Valencia, la estructura de los suelos y la alta intensidad de las precipitaciones permiten que el agua penetre rápidamente en el terreno, arrastrando contaminantes hacia los acuíferos.
3º - Desbordamiento de infraestructuras:
Las plantas de tratamiento y alcantarillado pueden no estar diseñadas para manejar el volumen de agua generado por una DANA, lo que resulta en la liberación de contaminantes como nitratos, fósforos y bacterias al entorno.
Existen diferentes consecuencias para un fenómeno climatológico de este calibre, pero los suelos y las aguas pueden verse afectados de diferentes maneras, tales como:
Un ejemplo claro de este problema se ha dado en la última DANA que afectó a Valencia, donde zonas urbanas y rurales experimentaron problemas significativos:
Estos casos destacan la importancia de invertir en medidas preventivas y de mejora de infraestructuras. La DANA no solo es un fenómeno meteorológico, sino un recordatorio de nuestra relación con el entorno. Su impacto en los suelos y las aguas subterráneas de Valencia pone de manifiesto la necesidad de una gestión ambiental más eficiente.
Proteger el suelo y el agua es una responsabilidad compartida entre ciudadanos, empresas y administraciones. Con las herramientas y estrategias adecuadas, es posible minimizar los riesgos y garantizar la sostenibilidad de estos recursos esenciales para el futuro de la región.
¿No sabes cómo hacer frente a tus suelos o aguas contaminados/as?
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