La alergia puede afectar a tu concentración al volante más de lo que imaginas. Te contamos cómo reducir sus efectos y conducir con mayor seguridad.
Jueves, 12 de marzo, 2026
Cuando llega la primavera o aumentan los niveles de polen, muchas personas sufren síntomas como estornudos, picor de ojos o congestión nasal. Aunque puedan parecer molestias leves, estos síntomas pueden afectar directamente a nuestra atención al conducir.
De hecho, un solo estornudo al volante puede hacer que recorramos decenas de metros sin control del vehículo. A 90 km/h, por ejemplo, bastan unos segundos de distracción para recorrer más de 100 metros sin prestar atención a la carretera. Por eso, si sufres alergia estacional, es importante tomar ciertas precauciones antes y durante la conducción.
A continuación, te dejamos algunos consejos para conducir con mayor seguridad durante los periodos de alergia. ¡Vamos allá!
Si estás siguiendo un tratamiento para la alergia, es importante hacerlo siempre bajo supervisión médica. Algunos antihistamínicos, especialmente los de primera generación, pueden provocar somnolencia o disminuir la capacidad de reacción.
Antes de conducir, consulta con tu médico o farmacéutico si el medicamento que tomas puede afectar a la conducción. En muchos casos existen alternativas que no producen estos efectos secundarios.
Durante la conducción, mantener las ventanillas abiertas puede facilitar que el polen entre en el interior del vehículo y agrave los síntomas de alergia.
Siempre que sea posible, utiliza el sistema de ventilación del coche con las ventanillas cerradas. Activar el modo de recirculación del aire también puede ayudar a reducir la entrada de polen procedente del exterior.
El polvo y las partículas acumuladas en el habitáculo pueden empeorar los síntomas de alergia. Por eso es recomendable mantener el interior del vehículo limpio con cierta frecuencia.
Aspira alfombrillas y asientos regularmente y limpia las superficies donde pueda acumularse polvo. Un habitáculo limpio contribuye a mejorar la calidad del aire dentro del vehículo y a reducir posibles irritaciones.
El filtro del habitáculo juega un papel importante en la calidad del aire que respiramos dentro del coche. Este filtro se encarga de retener partículas como polvo, polen o contaminantes.
Si está sucio o saturado, perderá eficacia y permitirá que más partículas entren en el interior del vehículo. Por eso es recomendable revisarlo y sustituirlo periódicamente, especialmente si sufres alergia.
En determinadas horas del día la concentración de polen puede ser mayor. Normalmente ocurre a primera hora de la mañana y al anochecer, aunque puede variar según la zona y la estación del año.
Antes de realizar un desplazamiento largo, puedes consultar los niveles de polen en páginas especializadas como la de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Esto te permitirá planificar mejor tus trayectos si eres especialmente sensible.
Si durante la conducción empiezas a sentirte mal —por ejemplo, si tienes varios estornudos seguidos, picor intenso de ojos o dificultad para concentrarte— lo más recomendable es detener el vehículo en un lugar seguro.
Hacer una pausa hasta que te encuentres mejor puede evitar situaciones de riesgo y ayudarte a continuar el viaje con mayor seguridad.
La alergia puede afectar a la conducción más de lo que pensamos, especialmente en épocas de alta concentración de polen. Tomar pequeñas precauciones, mantener el vehículo limpio y asegurarse de que los sistemas de ventilación funcionan correctamente puede marcar la diferencia.
Y recuerda: conducir con comodidad y buena visibilidad también depende del estado general del vehículo. Mantener tu coche en buenas condiciones y con la ITV al día es clave para circular con seguridad en cualquier época del año. ¡Te esperamos!
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