Movilidad sostenible
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La movilidad sostenible, clave para erradicar las emisiones de carbono

Un camino más limpio hacia un futuro sostenible

"Aunque la tecnología de las baterías de los vehículos eléctricos se ha desarrollado a un ritmo ágil, la capacidad de la industria para llevar a cabo esta transición de forma eficaz y a tiempo requiere un esfuerzo importante"

Martes, 4 Octubre, 2022


La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26)  del 2021 puso de manifiesto que el transporte es una de las tres fuentes críticas de emisiones de carbono, así como el único sector que sigue aumentando su huella de gases de efecto invernadero (GEI). En consecuencia, los países, las empresas, los fabricantes de automóviles y otras partes interesadas firmaron una declaración de compromisos para alcanzar el 100% de ventas de vehículos con cero emisiones antes de 2040.

Nueva movilidad sostenible

Según la IEA (International Energy Agency), para alcanzar el escenario de cero emisiones no deberían venderse nuevos vehículos con motor de combustión interna después de 2035, y los vehículos eléctricos (VE) deberían constituir el 20% del parque automovilístico antes de que finalice el 2030. Además, establece que los vehículos eléctricos y de pila de combustible deben representar el 30% de los vehículos pesados de carretera.

TÜV SÜD, compañía líder internacional en soluciones de alta calidad, sostenibilidad y seguridad, apoya a la industria de la automoción para que resuelva los retos que conllevan el desarrollo de nuevas tecnologías de conducción, que garanticen la máxima seguridad para los clientes y respeten al mismo tiempo el medio ambiente, asegurando una movilidad sostenible en el largo plazo. La compañía respalda al sector de la movilidad a lo largo de toda la cadena de valor, con servicios en e-mobility y digitalización, programas de formación y cualificación de técnicos electricistas en sistemas de alta tensión, certificación de técnicos en vehículo híbrido y eléctrico, hasta ensayos de vehículos autónomos y la homologación de vehículos para acceder al mercado mundial. 

 

Un camino más verde hacia el futuro

Con el fin de intensificar la lucha contra el cambio climático impulsando el desarrollo de nuevos vehículos de movilidad sostenible, la Unión Europea ha prohibido la venta de coches nuevos con motor de combustión a partir de 2035. También exige una reducción del 55% de las emisiones de CO₂ de los vehículos en 2030 con respecto a 2021. De esta manera, los fabricantes de automóviles se ven impulsados a desarrollar nuevas tecnologías que apoyen eficazmente los objetivos globales de minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero y alcanzar el objetivo de cero. 

Actualmente, se están desarrollando muchos combustibles y tecnologías que favorecen la descarbonización a largo plazo de los medios de transporte. La movilidad eléctrica favorece el desarrollo de un transporte limpio y eficiente mediante vehículos eléctricos alimentados por baterías o pilas de combustible de hidrógeno”, asegura Raúl Sanguino, CEO de TÜV SÜD España y Portugal

No cabe duda de que, “aunque la tecnología de las baterías de los vehículos eléctricos se ha desarrollado a un ritmo ágil, la capacidad de la industria para llevar a cabo esta transición de forma eficaz y a tiempo requiere un esfuerzo importante. Aunque todo el sector de los vehículos eléctricos se enfrenta a importantes retos debido a la situación actual del mercado, existen diversas oportunidades de mejora, como la reducción de los tiempos de carga y la minimización de la degradación de las baterías, que impulsan diseños y desarrollos innovadores”, añade. 

 

Baterías frente a pilas de combustible

Como los vehículos eléctricos de batería se recargan en la red eléctrica, las emisiones totales de dióxido de carbono se reducirán si el método de generación de electricidad emite menos dióxido de carbono por vehículo cargado que los que utilizan hidrocarburos como combustible. “Del mismo modo, los vehículos eléctricos de pila de combustible de hidrógeno no tienen emisiones en el tubo de escape, por lo que, siempre que se utilice hidrógeno verde o azul, también se reducirán las emisiones totales de dióxido de carbono”, aclara Sanguino.

Sin embargo, los vehículos eléctricos de pila de combustible tienen varias ventajas como una mayor autonomía -de 400 km o más- frente a la autonomía de unos 250 km de los VE de batería y, además, pueden repostar en pocos minutos, mientras que los de batería pueden tardar varias horas en recargarse. 
Como los vehículos eléctricos de pila de combustible pueden recorrer distancias más largas y tienen tiempos de recarga más cortos, son más adecuados para los trayectos largos y las cargas pesadas. Sin embargo, los vehículos eléctricos de batería siguen teniendo un papel importante la búsqueda de la red cero, ya que son más adecuados para situaciones domésticas que permiten un mayor tiempo de recarga, como la noche antes de los desplazamientos matutinos.

 

Lo mejor de ambos mundos

Para cumplir de forma realista los objetivos de los vehículos para 2030 y alcanzar las ambiciones de cero emisiones netas, será necesario el aprovechamiento de las ventajas de ambas tecnologías que permitirá crear un híbrido y ofrecer sistemas de alto rendimiento asociados al motor de combustión tradicional, al tiempo que reducirá las emisiones de carbono.

Un vehículo siempre necesitará un sistema de baterías para apoyar sus múltiples funciones, pero las pilas de combustible pueden mejorar sus prestaciones. “Por ejemplo, solucionando los problemas de distancia y tiempos de carga/repostaje que actualmente se asocian a los vehículos eléctricos de batería pura. Esto se debe a que la pila de combustible puede utilizarse para cargar la batería, como hacen hoy los vehículos híbridos de gasolina. Sin embargo, las baterías son más capaces de gestionar eficazmente las distintas demandas simultáneas de carga energética de un vehículo”, explica Raúl.

El 5G será un impulsor del mantenimiento inteligente de las baterías, ya que utilizará datos en tiempo real para optimizar la carga y descarga de las mismas, y apoyará el mantenimiento predictivo y las averías, así como la resolución de problemas a distancia. 

 

Si no se puede medir, no se puede comercializar

Un aspecto que se suele pasar por alto en el caso de los vehículos eléctricos de pila de combustible es la capacidad de intercambiar hidrógeno de forma efectiva. Para alcanzar el nivel cero, una parte importante de los vehículos tendrá que ser de hidrógeno, pero los consumidores no los comprarán hasta que puedan repostar fácilmente. Para ello será necesario medir con precisión el combustible suministrado, de modo que paguen por lo que reciben, junto con una infraestructura de repostaje ampliamente disponible, para que puedan llegar a su destino de forma fiable.

Por tanto, no es de extrañar que en la actualidad haya en todo el mundo muchos más vehículos eléctricos de batería que de pila de combustible, ya que los costes de capital asociados a la construcción de una estación de repostaje de hidrógeno hacen que sean menos comunes que los puntos de recarga”, concluye.

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