“Una caracterización temprana evita soluciones correctoras imprevistas en fase de obra, donde los costes son exponencialmente mayores”
23 Febrero 2026
En la carrera por la infraestructura del hidrógeno, el trazado más corto sobre el papel no siempre es el más económico en la obra. Factores como la excavabilidad del terreno o la inestabilidad de las laderas pueden multiplicar el CAPEX de un proyecto si no se detectan a tiempo.
En el desarrollo de hidroductos —considerados infraestructuras críticas y permanentes—, la diferencia entre un proyecto rentable y un pozo sin fondo de sobrecostes reside en un factor: la caracterización temprana del subsuelo.

Imagen 1. Trazado del ducto proyectado sobre una Hoja Geológica a escala 1:50.000 del IGME.
El principal objetivo es determinar las características geológico-geotécnicas necesarias para el proyecto de la conducción, destacando los siguientes aspectos:

Imagen 2. Estudio de la excavabilidad y la accesibilidad del trazado.
Fase I – Recopilación de información previa.
Recopilación bibliográfica y documental disponible, así como el análisis del encaje de la traza dentro del marco geológico regional. Adicionalmente, se efectúa un estudio de fotografía aérea del trazado y la identificación preliminar de cruces especiales.
Para ello, la traza se superpone sobre cartografía geológica digital a escala 1:50.000, lo que permite reconocer íntegramente el recorrido y anotar aspectos técnicos y logísticos relevantes de cara a la inspección de campo y al posterior estudio de detalle.
Fase II – Reconocimiento de campo.
Se realiza una inspección visual de toda la traza, llevada a cabo por dos geólogos especialistas, prestando especial atención a los cruces con infraestructuras (carreteras y ferrocarriles) y con cauces fluviales y, a los sectores geológicamente más sensibles. Durante esta fase se elaboran croquis de los cruces especiales accesibles y se realizó un extenso reportaje fotográfico a lo largo del trazado.
Entre ellos se valora: la problemática de puntos de cruce, el alcance de futuras prospecciones, accesibilidad, medios de ejecución, posibles cruces aéreos, épocas más recomendables para la construcción, así como zonas potenciales de préstamo y de acopio de excedentes.
Fase III – Análisis y redacción en gabinete.
En gabinete se integra toda la información obtenida en las fases anteriores, incorporando la traza a la cartografía geológica digital continua a escala 1:50.000, publicada por el IGME. Se establecen criterios de accesibilidad y excavabilidad, confeccionado mapas geológicos específicos.
En esta fase se cuantifican las estimaciones sobre excavabilidad en los primeros metros del terreno, accesibilidad general, zonas de riesgo geológico y geomorfológico, problemas de estabilidad, cruces especiales y viabilidad de la traza en la opción seleccionada. Finalmente, se incluyen recomendaciones de cara al estudio geotécnico de detalle y a la fase de proyecto constructivo.

Imagen 3. Ejemplo de un trazado (en rojo) que cruza una zona cartografiada por su peligrosidad por inundación fluvial en distintos periodos de retorno (T= 10 años, T=100 años y T= 500 años).
Un estudio geológico-geotécnico básico de calidad es esencial para el proyecto de ingeniería básica de ductos de hidrógeno, ya que revela aspectos clave de la interacción estructura-terreno, que ayudan a establecer costes y viabilidades del proyecto.
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