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Compliance más fácil

La irrupción del teletrabajo durante el confinamiento por el Coronavirus

Pese a que son muchas las ventajas (y también algún desafío), de la instauración del Teletrabajo en nuestro puesto (en aquellos cuyas funciones sean compatibles con esta modalidad), las empresas españolas han sido, por norma general, reticentes a la hora de implantar las medidas que permitieran este tipo de desarrollo de las funciones laborales.

teletrabajo

Sin embargo, y como bien es sabido, las circunstancias actuales han obligado en la mayoría de los casos a una adaptación en tiempo récord para permitir que los trabajadores pudiéramos seguir realizando nuestra labor desde casa.

Encontramos la regulación básica del trabajo a distancia en el propio Estatuto de los trabajadores. Concretamente, es su artículo 13 el que indica los aspectos fundamentales de esta modalidad, que entramos a detallar a continuación.

Empieza ofreciéndonos una definición del trabajo a distancia como “aquel en que la prestación de la actividad laboral se realice de manera preponderante en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por este, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa” (no quedando limitado, por tanto y en condiciones normales, exclusivamente al domicilio). Esta modalidad será establecida por acuerdo entre el trabajador y la empresa, debiendo quedar constancia escrita de dicho acuerdo (nos referimos, lógicamente, a la regulación cotidiana del teletrabajo, quedando al margen las situaciones que ha derivado del estado de alarma en que nos encontramos).

El apartado tres de este artículo remarca una parte importante, y es que “Los trabajadores a distancia tendrán los mismos derechos que los que prestan sus servicios en el centro de trabajo de la empresa, salvo aquellos que sean inherentes a la realización de la prestación laboral en el mismo de manera presencial. En especial, el trabajador a distancia tendrá derecho a percibir, como mínimo, la retribución total establecida conforme a su grupo profesional y funciones”. Esto implica que se deben garantizar, en igualdad de condiciones respecto a los trabajadores que acuden al centro de trabajo, aspectos como la formación profesional para el empleo, la movilidad y promoción, etc..

Al hilo del apartado cuatro, relativo a la adecuada protección en materia de Seguridad y Salud, queremos detenernos para lanzar una serie de recomendaciones. En una situación cotidiana es la propia empresa quien, acordado el teletrabajo con el empleado, puede proporcionar a éste los medios necesarios para la adecuación de su puesto (directamente facilitando al trabajador los útiles necesarios, dándole un presupuesto para que éste adecúe su puesto; etc…), si bien es comprensible que en estas circunstancias especiales (precipitadas, y que han afectado a un gran número de trabajadores), estas medidas no hayan podido llevarse a cabo. Por ello, si estás trabajando desde casa, no debes perder de vista las recomendaciones de Prevención de Riesgos Laborales que se mantienen en el centro de trabajo, y trasladarlas a tu actual puesto en tu domicilio:

  • Disponer de las herramientas necesarias para realizar tu trabajo en condiciones de seguridad (una pantalla apropiada si trabajas muchas horas con el ordenador y colocada a la altura adecuada, una silla y mesa de escritorio que permitan mantener una postura correcta, …)
  • Una adecuada iluminación en el lugar que se haya designado como puesto de trabajo.
  •  Es recomendable disponer de un lugar específico de trabajo, preferiblemente independiente de la zona habitualmente destinada al descanso o al ocio. Por un lado, en este tiempo en que los niños están también en casa o que puede haber en el entorno más gente conviviendo, nos permitirá poder adecuarnos mejor a nuestro puesto evitando mayores distracciones. Pero, por otra parte, y especialmente importante, no podemos olvidar que, como hemos comentado anteriormente, trabajando desde casa se mantienen todos nuestros derechos como trabajadores, mereciendo aquí especial mención a la desconexión digital; hacer una diferenciación en el hogar entre el lugar de descanso y el de trabajo nos permitirá igualmente diferenciar los tiempos dedicados a cada cosa, permitiéndonos “ponernos unos límites” que eviten que el hecho de tener la oficina en casa implique que estemos constantemente conectados.
  • Muy relacionado con lo anterior (y teniendo presente la flexibilidad que nos aporta el teletrabajo y las ventajas que ello conlleva), es aconsejable fijarnos unos horarios y rutinas de trabajo.
  • Por otra parte se nos recomienda, tanto para la mejora del rendimiento como en pro de nuestra salud, que mantengamos la idea de “ir a trabajar”; esto implica intentar evitar, por ejemplo, la comodidad de, como estamos en casa, nos levantemos y directamente con el pijama nos pongamos a trabajar. Nuevamente, el hecho de vestirnos y disponernos para trabajar será de gran ayuda a la hora de marcar esa rutina y esa diferenciación entre el tiempo de trabajo en casa y el tiempo de descanso/ocio.

El trabajo desde casa, bien gestionado, puede ser una herramienta de gran ayuda en la sociedad actual, en la que no podemos vivir al margen de la tecnología que nos rodea. Gracias a estos sistemas se facilitan tremendamente aspectos tales como la conciliación familiar y laboral, se podría fomentar la optimización del tiempo por parte de los empleados, o se verían reducidos de forma considerable los desplazamientos (con las consecuencias sociales y ambientales que esto traería consigo) entre otras muchas ventajas.

Tal vez ahora, que la mayoría de las empresas se han visto forzadas a adecuar los equipos para permitir esta modalidad de trabajo, sea un punto de inflexión hacia la confianza e instauración más generalizada de esta herramienta.

 

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