"La seguridad en las instalaciones ATEX no es solo una cuestión de equipamiento adecuado; es un compromiso continuo con el conocimiento, la vigilancia y el mantenimiento riguroso para proteger vidas y recursos"
05 Diciembre 2023
En el primer caso, la solución pasa por identificar adecuadamente las sustancias inflamables manejadas en la instalación, analizar las condiciones en las que son procesadas y manipuladas y realizar un Documento de Protección contra Explosiones (DPCE).
En el segundo caso, se debe optar por la realización de un análisis de riesgos de ignición exhaustivo con el cual se pueda estar en condiciones de valorar las acciones necesarias para trabajar en condiciones de seguridad.
El tercer caso es el objetivo principal de este artículo, pues disponer de equipos Ex puede proporcionar una falsa sensación de seguridad si estos no se han seleccionado adecuadamente o bien si durante su instalación y/o mantenimiento se cometen errores que pueden comprometer la protección que se les presupone.
En este sentido, se ha de comprender que un marcado Ex por sí mismo no implica una seguridad para cualquier tipo de zona ni cualquier tipo de sustancia.
Por ejemplo, un equipo que en su marcado lleve una G será adecuado en una ATEX generada por gas, pero no en una generada por polvo. Así como un marcado con IIB puede ser aceptable para una zona en la que se manejen disolventes, no lo es en una zona en la que se encuentra presente Hidrógeno (subgrupo IIC).
Esto es porque la manera en que los equipos se encuentran protegidos difiere en función del modo empleado y de las características de las sustancias que pueden generar la potencial atmósfera explosiva.
Durante las visitas de tomas de datos que realizamos desde TÜV SÜD para elaborar Documentos de Protección contra Explosiones, Inspecciones de Equipos Eléctricos según UNE 60079-17 o cualquier tipo de asistencia en el campo de atmósferas explosivas, de manera reiterada nos encontramos con situaciones en las que los modos de protección de los equipos Ex ven comprometida su seguridad. A continuación, se destacan las más frecuentes:
En este sentido, uno de los errores más comunes es el derivado de no contrastar la temperatura máxima superficial que puede alcanzar el equipo con la temperatura de ignición más restrictiva en relación con la sustancia (principalmente en instalaciones de polvo, donde esta temperatura se determina con la más desfavorable de las dos relaciones: 2/3 Tmin ignición nube ó Tmin ignición en capa- 75º).
Otros se han comentado previamente en este artículo, como la coherencia de con el estado físico de la sustancia que puede generar la ATEX (G para atmósferas explosivas derivadas de gases, vapores y nieblas y D para las de polvo combustible) y el subgrupo correspondiente (IIA/IIB/IIC en el caso de gases y IIIA/IIIB/IIIC en polvos).
También, en ocasiones, se encuentran instalados equipos con marcado incompleto o conforme a Directiva, pero no apto para su ubicación en zonas clasificadas: por ejemplo, equipos con certificación parcial U o con categoría, entre paréntesis.


Todas las mencionadas son situaciones que en la práctica se encuentran de manera habitual y pueden amenazar seriamente la protección frente a una atmósfera explosiva circundante.
¿Qué se debe tener en cuenta para evitar este tipo de errores? Antes de la adquisición de los equipos; seleccionar cuidadosamente los requisitos necesarios en función del tipo de zona y sustancia que la genera.
Durante la instalación, se deben seguir estrictamente las indicaciones del Manual del fabricante de los equipos, la reglamentación existente relativa al cableado (REBT) y las buenas prácticas, entre las que se incluyen una correcta puesta a tierra y equipotencialidad de los elementos implicados.
Durante la vida útil del equipo, se deberá velar por su buen estado, realizando un adecuado mantenimiento preventivo y evitando factores como depósitos de polvo y corrosión. En el caso de los equipos eléctricos, el REBT, en su ITC-29, remite a la norma UNE EN 60079-17, para realizar una inspección periódica que garantice que sus modos de protección se mantienen operativos.
Durante el mantenimiento, se debe ser especialmente cuidadoso, ya que la certificación inicial del equipo o la especificación funcional que incorpora su fabricante pueden considerar ciertos requisitos que obligan al usuario final a tenerlos en cuenta. Cumplir estas condiciones permitirá mantener los principios de seguridad del equipo a lo largo del tiempo. Tanto este mantenimiento como potenciales modificaciones han de ser realizadas por personal con la formación adecuada, existiendo referenciales específicos de reconocido prestigio internacional para la certificación de personas en este campo, como puede ser IsmATEX ó IECEX.
Cumpliendo las premisas mencionadas, se puede reducir notablemente la probabilidad asociada a la potencial generación de fuentes de ignición en zonas clasificadas por atmósferas explosivas, y por tanto, la posibilidad de una explosión en el establecimiento.
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