La concienciación de todos es fundamental para resaltar el valor de la ITV

Entrevista con Raúl Sanguino

Entrevista con Raúl Sanguino

La concienciación de todos es fundamental para resaltar el valor de la ITV

"El sector automovilístico avanza y, como no podía ser de otra manera, esta evolución tecnológica repercute en los servicios que ofrecemos desde las ITV"

Jueves, 17 de junio de 2021


El primer semestre del año finaliza con la entrada en vigor de la nueva versión 7.5.0 del Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones  de ITV; una norma que, aunque incluye pocas modificaciones, constituye un paso más en la evolución de las inspecciones técnicas de vehículos. Sobre la historia de la ITV y los desafíos que enfrenta el sector con el desarrollo tecnológico en la industria automotriz hablamos con Raúl Sanguino, vicepresidente segundo de AECA-ITV y CEO de TÜV SÜD España y Portugal.

En el mes de junio ha entrado en vigor la versión 7.5.0. del manual de procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV que incluye algunos cambios en el proceso de inspección. ¿Cuáles han sido los hitos en la evolución de la ITV en los últimos años?

Desde su puesta en marcha en España en el año 1900, fecha en la que se publicó el Reglamento para Servicio de Coches Automóviles por las Carreteras del Estado, la Inspección Técnica de Vehículos  evidenció la necesidad de disponer de algún control sobre los pocos carruajes con motor que existían. Fruto de la evolución del sector automovilístico y ante el incremento del parque de vehículos, la pérdida de más de 6.300 personas en accidentes de tráfico en 1980 confirmó que el problema de seguridad vial era patente en nuestra sociedad y, por tanto, fue necesario tomar medidas adicionales para reducir esta siniestralidad debida, en gran parte, al incorrecto estado de los vehículos. 

El Estado puso en funcionamiento una red de 31 estaciones de ITV con el objetivo dotar de un centro a cada provincia y, entre 1981 y 1985, se posibilitó el ejercicio del servicio de ITV por entidades privadas conocidas como “entidades colaboradoras de la Administración en la ITV”, ya que la Administración con medios propios no estaba capacitada para prestar el servicio a todos los ciudadanos. El continuo incremento de la alta siniestralidad y la avanzada edad media del parque de vehículos llevaron a la Administración del Estado, con las Comunidades Autónomas, a aprobar y publicar en 1985 los Reales Decretos 1987/1985 y 2344/1985 que regulan los requisitos técnicos y condiciones de instalación de las ITV y los tipos de vehículos a inspeccionar, con sus periodicidades, respectivamente. 

A partir de 1987, la ITV se hizo obligatoria para los vehículos de uso particular que realizaban la inspección en las estaciones de ITV que hoy conocemos y se obligaba a los vehículos a llevar la pegatina que acreditaba el cumplimiento de la ITV. Entre 1990 y los 2000, el número de centros y líneas siguió expandiéndose hasta acercar el servicio de ITV al ciudadano en una medida razonable (máxima de 20 Km), llegándose a los 248 centros ITV y 614 líneas de inspección. En la actualidad, a nivel nacional, hay 495 centros ITV y 1327 líneas de inspección.

En términos normativos, destaca el Real Decreto 2042/1994 que incluyó las primeras trasposiciones legislativas europeas en el ámbito de la ITV y, concretamente, regularizó la inspección de ciclomotores, siendo los precursores de la inspección de estos vehículos en Europa. Tras varios cambios normativos, desde el año 2005, conviven en nuestro país diferentes regímenes de prestación del servicio de ITV: de forma directa por la Administración pública, mediante empresas públicas o concesión administrativa y a través de autorizaciones administrativas. 

Como punto en común de todos estos regímenes y uno de los motivos del éxito del sistema de ITV implantado en España está el cumplimiento, por parte de todos los operadores de ITV, de los principios que rigen la prestación de un servicio con naturaleza de función pública soberana y que son: la independencia, la objetividad, la imparcialidad y la ausencia de conflictos de interés. En el año 2017, se publicó el Real Decreto 920/2017, de 23 de octubre, que transpone al ordenamiento jurídico español la Directiva 2014/45/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 3 de abril de 2014. Se trata de un hito porque establece, de una forma armonizada, un criterio de mínimos de inspección para todos los Estados miembros. En 2018 entraron en juego otros factores como los elementos de seguridad del vehículo y el control de las emisiones contaminantes y, recientemente, los avances más significativos están relacionados con la digitalización del proceso para evitar errores o manipulaciones y la implementación de la prueba OBD.

El mundo del automóvil ha registrado grandes avances en los últimos años con la introducción de nuevas tecnologías encaminadas hacia una movilidad cada vez más sostenible, pero también autónoma. ¿Qué desafíos representa para el sector de la ITV la incorporación de nuevos sistemas de seguridad (ADAS) y el vehículo autónomo que parece estar cada vez más cerca?

El sector automovilístico avanza y, como no podía ser de otra manera, esta evolución tecnológica repercute en los servicios que ofrecemos desde las ITV. La incorporación de nuevos sistemas de ayuda al conductor (ADAS), impulsados desde GRS (General Safety Regulation), y la irrupción de nuevas fórmulas de movilidad como el vehículo autónomo conllevará la adaptación de las estaciones ITV y, evidentemente, la actualización formativa de los técnicos encargados de evaluar la conformidad de estos equipos de seguridad avanzados. Para ello, será imprescindible definir un marco regulatorio que obligue a facilitar ciertos datos de interés relacionados con el proceso de diseño y fabricación del vehículo y, por tanto, que posibilite la comprobación del estado en todo lo relativo a la seguridad vial y medioambiental. 

Recientemente el Congreso de los Diputados ha aprobado la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España. ¿De qué forma afecta al sector de la ITV las medidas contempladas en dicha norma?

Con la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética entra en juego una actualización normativa clave que afectará inevitablemente al futuro del sector automovilístico. Concretamente, la norma establece que a partir de 2040 en España no podrán venderse vehículos que emitan dióxido de carbono y en 2050, ya no podrán circular por nuestras carreteras. Hasta entonces, desde las ITV continuaremos realizando el control de emisiones contaminantes de los vehículos, y en paralelo, adaptaremos nuestros procesos para verificar el funcionamiento de los vehículos eléctricos y de otras fórmulas de movilidad que, con toda probabilidad, seguirán ganando peso dentro del sector.  

El sector de la ITV ha vivido un año especialmente complicado por la pandemia y lo que representaron las semanas que las estaciones debieron permanecer cerradas en el 2020. ¿Qué balance haces de la forma en la que ha respondido el sector a este gran desafío?

El sector ha sido capaz de dar una respuesta eficaz a los nuevos desafíos marcados por el contexto pandémico. El mejor ejemplo es que hemos sido capaces de atender a los 6,5 millones de vehículos que quedaron “confinados” ante la entrada en vigor del estado de alarma, entre el 14 de marzo y el 11-18 de mayo, fecha en la que las estaciones ITV retomaron su actividad. Todo ello, en un tiempo récord y con todas las garantías de seguridad y salud para empleados, proveedores y clientes. Desde el sector, hemos hecho un gran esfuerzo por aumentar las plantillas y ampliar los horarios de apertura de las estaciones con el objetivo de atender la inusual demanda del servicio con todas las medidas de prevención, higiene y seguridad exigidas por las Administraciones Públicas. 

Sin embargo, el absentismo en la ITV sigue siendo preocupante. Las cifras son alarmantes. ¿De qué manera se pueden reducir?

Somos conscientes de que todavía queda mucho trabajo por hacer para lograr reducir al mínimo el absentismo y garantizar que todos los vehículos que circulan por nuestras carreteras lo hacen cumpliendo con los requerimientos de seguridad vial y protección del medio ambiente, pero reunimos la trayectoria y dedicación necesaria para seguir avanzando por el buen camino. Ante la evolución tecnológica del sector, estamos mejorando la oferta formativa disponible para nuestros técnicos. Además, defendemos activamente la necesidad de establecer la obligatoriedad de que las compañías de seguros de vehículos comprueben la vigencia de la ITV antes de la contratación, renovación y subrogación de pólizas de seguros, tal como lo solicitamos hace varias semanas a varios representantes del Congreso de los Diputados. Por último, también exigimos un mayor control por parte de las autoridades (DGT, policías autonómicas y locales) sobre el estado de las inspecciones técnicas de los vehículos y, por supuesto, sanciones económicas más elevadas para aquellos vehículos que no tienen la ITV al día. En definitiva, la concienciación de todos y cada uno de los agentes implicados será fundamental para resaltar el valor real de la ITV como herramienta para salvar vidas y proteger el medio ambiente

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