España sigue trabajando en el cuidado y protección del medio ambiente y, especialmente, en el control de las emisiones que proceden de la actividad industrial. Según el último informe del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, desde el año 2010 las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM) y óxidos de azufre (SOx), tres de los contaminantes básicos cubiertos por el Protocolo de Gotemburgo y la Directiva de Techos Nacionales de Emisión, se encuentran por debajo de los techos de emisión fijados para España. Sin embargo, las emisiones de amoniaco (NH3) superan el límite máximo con un exceso del 25% de media. Considerando que este techo está infraestimado, en 2017 España solicitó el ajuste de las metodologías de estimación de emisiones, pero finalmente la Comisión Europea rechazó la propuesta.
Como expertos en el análisis de emisiones industriales, desde TÜV SÜD aseguran que “cada día la actividad industrial demuestra una mayor conciencia medioambiental, aunque este sector suele ser uno de los grandes olvidados dentro del marco de la seguridad industrial, especialmente cuando puede afectar a la producción. Nuestro futuro depende de la capacidad de adaptar la actividad al cumplimiento estricto de la reglamentación, que necesariamente tiene que ser más restrictiva a medida que la tecnología nos ayude a introducir técnicas que faciliten la reducción de las emisiones”, explica Miguel A. Crespo, director técnico de Emisiones Atmosféricas y Calibración de Sistemas Automáticos de Medida de TÜV SÜD España y Portugal.
La compañía líder internacional en soluciones de alta calidad, seguridad y sostenibilidad, TÜV SÜD, está especializada en la realización de ensayos medioambientales que facilitan el cumplimiento de la reglamentación vigente. “Extraemos una muestra representativa del gas emitido por una chimenea industrial para determinar si las emisiones de esa instalación cumplen con los valores límites establecidos por el órgano competente. Una preocupación que debería ser común a todas las actividades productivas, pero especialmente importante en el caso de la industria, uno de los sectores más contaminantes”.
En esta línea, TÜV SÜD, que ya contaba con la acreditación de laboratorio de ensayo en emisiones atmosféricas y calibración de sistemas automáticos de medida (102/LE1121), ha ampliado el alcance de su servicio para la determinación de la concentración másica de amoníaco siguiendo la norma UNE-EN ISO 21877:2020. “Una vez que esta sustancia se libera en la atmósfera tiende a descomponerse en pequeñas partículas de sal de amonio, que degradan la calidad del aire que respiramos y que suelen estar presentes en las emisiones procedentes del tratamiento de aguas residuales. Por ejemplo, una de las principales fuentes de emisión de esta sustancia es la cría de ganadería intensiva”, aclara el experto.
Por tanto, añade, “contar con un método normalizado aplicable en toda Europa nos permite comparar resultados entre los laboratorios y asegurar al industrial la calidad del resultado independientemente del laboratorio que contrate. La adaptación de los procedimientos internos de TÜV SÜD a las normas de ensayo y la correcta aplicación por parte de nuestros inspectores, supone una oportunidad de crecimiento, no solo para el negocio, sino también a nivel profesional como un reto para nuestros empleados”.
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