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Un trayecto de unos 700 metros (que se ampliará a más de dos kilómetros en 2018, cuando la ruta conecte con la estación de tren), una velocidad de unos 15 kilómetros por hora, seis pasajeros, totalmente eléctrico y totalmente automatizado.

Esos son los principales datos técnicos del primer autobús de pasajeros autónomo que se acaba de autorizar para el tráfico rodado en Alemania. El EasyMile EZ10 será utilizado por Deutsche Bahn (Regionalbus Ostbayern GmbH) a partir del 25 de octubre en una ruta de Bad Birnbach, un balneario situado en Baja Baviera, Alemania. El autobús completamente automatizado transportará a los clientes del balneario desde el establecimiento hasta el centro de la ciudad, a través de una ruta definida en la red pública de carreteras. Como exige la ley, siempre habrá un conductor a bordo. En caso de emergencia, dicho operario formado con este fin podrá desactivar el sistema autónomo mediante un mando a distancia. No obstante, dejando de lado las emergencias, unos sofisticados sistemas que controlan el entorno y guían a través de la ruta aseguran que los pasajeros y usuarios de la carretera estén seguros en todo momento.

Un equipo de diez expertos de TÜV SÜD ha invertido más de seis meses en la autorización especial conforme al punto 1 del artículo 70 del Reglamento alemán sobre autorizaciones para el tráfico en carretera (StVZO) de este minibus con aspecto de teleférico de montaña. Robert Matawa, responsable del Departamento de Ensayos de Conducción Autónoma en TÜV SÜD Auto Service GmbH, indica: "El primer autobús autónomo del transporte público demuestra a la población que la tecnología funciona. El autobús cumple al cien por cien todos los requisitos legales de seguridad funcional y operativa. Su aprobación marca un hito que permite que esta tecnología innovadora forme parte de la movilidad del futuro".

Tan seguro como un tren

Un importante requisito previo para la autorización del autobús para el tráfico por carretera es que el vehículo debe viajar por una ruta estrictamente definida controlada por GPS. Se utilizan sistemas de radar y lidar, detectores ultrasonido y escáneres láser para controlar los alrededores y el entorno directo, y mantener al vehículo en la ruta, garantizando así la seguridad de la lanzadera para los clientes del balneario. En línea con los requisitos de la autorización nacional de vehículos únicos establecida en el artículo 21 de la StVZO, los expertos de TÜV SÜD han verificado que el vehículo cumpla todos los requisitos de seguridad funcional y operativa y lo han probado para garantizar su seguridad eléctrica y compatibilidad electromagnética. Philip Puls, responsable del Centro de Ensayos Técnicos de Vehículos a Motor de TÜV SÜD comenta: "La inspección y el desarrollo del concepto de seguridad marcan un nuevo hito técnico, así como un nuevo reto para nuestro equipo. Por lo tanto, nos complace que el vehículo ahora cumpla todos los requisitos y pueda operar en su ruta de Bad Birnbach".

No sin conductor

Por supuesto, uno de los principales criterios es que el vehículo autónomo no debe suponer un riesgo para nadie, ni siquiera para los pasajeros. De modo que también se elaboraron informes de expertos para los frenos y la dirección.

Desplazamiento frontal: El autobús se detendrá inmediatamente tan pronto como aparezca un obstáculo a lo largo de la ruta, o cuando una persona, un animal o un objeto entre en el campo de visión de los sensores, que depende de la velocidad. Para ello, el EasyMile EZ10 está equipado con tres sistemas de freno redundantes e independientes, dos eléctricos y uno mecánico. Matawa explica que: "La distancia media para detener el vehículo, cuya masa máxima autorizada es de 2800 kg, es de poco menos de tres metros cuando se desplaza a su velocidad máxima de 15 kilómetros por hora".

Desplazamiento lateral: Para el sistema de dirección, los expertos también confían en un doble sistema de seguridad, con componentes de hardware y software adicionales que garantizan una seguridad redundante en el sistema de dirección totalmente eléctrico.

Viena: La necesidad de que haya siempre un conductor a bordo en la lanzadera de Bad Birnbach procede de la Convención de Viena de las Naciones Unidas de 1968, que establece que los conductores deben controlar sus vehículos en todo momento. Philip Puls declara que: "Cuando estudiamos las posibilidades técnicas del bus de Birnbach por una parte y la Convención de Viena por otra parte, podemos comprobar cuán rezagada está la normativa respecto al progreso tecnológico. Al introducir este concepto en el transporte público, hemos dado un gran paso adelante, marcando el camino hacia la movilidad automatizada".

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