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Planes de Autoprotección (PAU): ¿Solo es un cumplimiento legal o puede aportar un valor añadido a la seguridad de mi empresa?

Más allá del cumplimiento legal

Planes de Autoproteción (PAU): ¿Solo es un cumplimiento legal o puede aportar un valor añadido a la seguridad de mi empresa?

"Aunque las necesidades y compromisos pueden variar de una actividad empresarial a otra, existe un campo común a todas ellas: la seguridad, tanto de las personas como de los bienes"

Ana Isabel Nieto Vargas 
Ingeniera Química. Consultor Técnico Senior. Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, Unidad de Negocio Process Safety. TÜV SÜD

Viernes, 13 Julio, 2018


España dispone de normativa estatal y normativa autonómica en la que se determina, entre otras materias, el contenido mínimo que debe tener un Plan de Autoprotección (en adelante PAU) y en la que se limita el tipo de establecimientos que están obligados a elaborar esta documentación. Es interesante para todos los sectores empresariales ir un paso más allá del cumplimiento legal y disponer de un PAU como valor añadido a la seguridad de la empresa y sus trabajadores. 

Los sectores empresariales son muchos y muy diversos, cada campo requiere unas necesidades e implica unos compromisos. No siempre se necesitan las mismas cosas o se adquieren los mismos compromisos. Sirvan de ejemplo los dos tipos de actividad que se indican a continuación:

  • Por ejemplo, una empresa privada dedicada a la fabricación de pinturas y aerosoles requiere proveedores responsables, a la vez que máquinas punteras en el sector. Además, tiene unos compromisos de calidad y versatilidad en las entregas de productos a sus clientes.
  • Por otro lado, un hospital público requiere cubrir con suma exigencia sus necesidades de suministros energéticos. En este caso, los compromisos son de gran profesionalidad y seriedad con los pacientes tratados.

Cabe la opción de otra infinidad de ejemplos, que tendrían sus correspondientes necesidades y compromisos: empresas del sector alimentario, empresas químicas, colegios, centros comerciales, cines, edificios con locales para alquilar, edificios de viviendas privadas, hoteles, empresas farmacéuticas, edificios de uso administrativo, almacenes, estudios de televisión, túneles, red de metro, líneas ferroviarias, autopistas, centros de producción de energía eléctrica, centros de salud, vertederos, plantas de reciclaje, escuelas infantiles, festivales de música, ferias temporales, edificios multiusos (exposiciones, conciertos, clases colectivas…), museos, talleres de vehículos, universidades…

Aunque las necesidades y compromisos pueden variar de una actividad empresarial a otra, existe un campo común a todas ellas: la seguridad, tanto de las personas como de los bienes.

La definición de PAU es: Documento que establece el marco orgánico y funcional previsto para un centro, establecimiento, espacio, instalación o dependencia, con el objeto de prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes y dar respuesta adecuada a las posibles situaciones de emergencia, en la zona bajo responsabilidad del titular de la actividad, garantizando la integración de estas actuaciones con el sistema público de protección civil.

Todas las actividades mencionadas disponen de bienes materiales (edificios, máquinas, mercancías, instalaciones, documentación…) y cuentan con la implicación de personas (trabajadores, visitas, pacientes, alumnos, proveedores, mantenedores, contratas…). Del mismo modo, todas ellas cuentan con riesgos asociados a la actividad que pueden desencadenar en emergencias (incendio, inundación, accidentes laborales, amenaza de bomba, explosión, derrumbamiento…). De esta forma se concluye que el radio de afectación de los PAUs es muy extenso en lo que a actividad empresarial se refiere.

Dejando a un lado el hecho de que el titular de la actividad sea público o privado, los ejemplos indicados son objeto de elaboración de un PAU. El límite que determina la obligatoriedad de disponer de este tipo de documentación o no, queda establecido en normativa estatal y normativa autonómica. De este modo, es posible conocer la afectación de mi negocio y, por tanto, la necesidad de cumplir legalmente y disponer de un PAU para mi actividad.

Lo que se plantea en este artículo es incidir no tanto en la necesidad legal, sino en el compromiso voluntario y responsable de aumentar la seguridad de la empresa, de los trabajadores y de los bienes.

Lo primero que puede plantearse un empresario es: ¿en qué beneficia a mi negocio la elaboración de un PAU si no estoy obligado? En otras palabras, los beneficios que siempre aporta un PAU son:

  • Mediante la elaboración de un PAU se invierte en aumentar la seguridad de bienes y personas. Cualquier empresa cuenta con un componente humano valiosísimo (I+D+i, seguridad, vigilancia, prevención, calidad, ventas, comerciales, administrativos, mantenimiento, dirección, ingenieros, informáticos, limpieza, servicios generales, conservación, etc.) y, a su vez, invierte anualmente grandes cantidades de dinero en contar con los mejores avances tecnológicos que hagan que sea capaz satisfacer al cliente con la mejor relación calidad/precio. Siendo así, invertir en la seguridad de personas y bienes es algo incuestionable.

El contenido de un PAU implica:

  • Un conocimiento en profundidad de la actividad que se desarrolla y, por tanto, facilita la localización e identificación de los riesgos asociados a la misma que pueden desencadenar una emergencia. Asimismo, voy a disponer de un cálculo real de la carga de fuego asociada a mi actividad y los locales de riesgo especial que tengo presentes. En definitiva, voy a conocer los riesgos tanto cualitativa como cuantitativamente.
  • Una distribución geográfica y temporal de la plantilla y del resto de usuarios presentes en el establecimiento y, por tanto, resalta las localizaciones y franjas horarias de máxima ocupación al igual que las horas valle y las zonas con menor afluencia de trabajadores y/o público. Esto sirve, entre otras cosas, para definir distintas formas de actuar ante una emergencia en función del número de trabajadores presentes en el establecimiento.
  • Un inventario útil y actualizado de los medios de protección contra incendios disponibles en la empresa. De este modo, pueden salir a la luz puntos de mejora en este sentido, puede darse a conocer que el correcto funcionamiento de ciertos medios de protección contra incendios instalados dependerá del estado de conservación, mantenimiento y del correcto uso por parte de los trabajadores.
  • Una descripción cualitativa y cuantitativa de los recorridos de evacuación y de las condiciones de confinamiento. Se describen cualitativamente los recorridos de evacuación horizontales y los verticales. Cuantitativamente se describe la capacidad de evacuación de cada uno de estos recorridos. Si bien es importante conocer los recorridos de evacuación principal con los que cuenta un establecimiento, tanto más importante es conocer los recorridos de evacuación alternativos. Por ejemplo, cuando vamos al cine a ver una película, ¿quién de los presentes en la sala conoce la salida de emergencia? Con respecto al confinamiento, se describen las zonas del establecimiento que son susceptibles de utilizar en caso de confinamiento. ¿Si la emergencia está en el exterior, la seguridad de las personas se garantiza realizando una evacuación o realizando un confinamiento? Igualmente, puede dar a conocer puntos de mejora en este sentido y plantea estudios en profundidad desde el punto de vista de la evacuación y del confinamiento en el caso de querer acometer obras o ampliaciones, por ejemplo.
  • Un conocimiento generalizado del mantenimiento de las instalaciones. En el PAU se describe el mantenimiento preventivo de las instalaciones de riesgo y de las instalaciones de protección. Además, se describe la realización de las inspecciones de seguridad de acuerdo a normativa vigente.
  • La integración del PAU en otros de ámbito superior (PAU del polígono industrial en el que está nuestro negocio, PAU del municipio en el que está ubicado nuestra empresa…).
  • Obligaciones en cuanto a su implantación y su mantenimiento. Un PAU va a ser de utilidad siempre que se implante y se mantenga actualizado. La implantación de un PAU implica informar a los trabajadores sobre su contenido y formar al Servicio de Emergencias en sus funciones y conocimientos. En este sentido un PAU debe estar actualizado, de nada sirve un PAU que no sea un fiel reflejo de la realidad empresarial actual.

Los dos apartados más importantes de un PAU son la redacción de planes de actuación ante emergencias y el nombramiento de un Servicio de Emergencias:

  • Por un lado, las emergencias son de muy diversa índole: puede tratarse de un incendio, puede recibirse una llamada amenazando con la colocación de una bomba, puede recibirse un paquete sospechoso, puede producirse una explosión, puede ser una emergencia que venga del exterior (nube tóxica, incendio exterior), puede derrumbarse un edificio, puede haber una fuga de gas, puede derramarse un producto tóxico o inflamable. En el PAU se disponen formas de actuar ante todas ellas.
  • Por otro lado, las emergencias pueden ocurrir en diferentes momentos de la jornada laboral: puede que la fábrica esté a pleno rendimiento, puede que ocurra en fin de semana, puede ocurrir en turno de noche (cuando la plantilla es reducida), puede ocurrir en la hora de la comida, etc. En el PAU se disponen procedimientos de actuación que abarcan todas las opciones de ocupación del establecimiento.
  • Por último, las emergencias son impredecibles y, por este motivo, se hace necesaria la organización de los recursos humanos presentes en la empresa que deben adquirir ciertas funciones y disponer de ciertos conocimientos para dar la voz de alarma, intentar controlar la emergencia, salvaguardar la integridad del resto de usuarios, atender a heridos en los primeros auxilios, contactar con los servicios de ayuda externa.
  • Derivados de un PAU pueden desarrollarse otros estudios de mejora desde el punto de vista de la seguridad contra incendios, procedimientos de actuación específicos, programas de actividades derivadas del mismo…

Todo ello debe servir como punto de partida para reflexionar acerca de la importancia que conlleva disponer de un Plan de Autoprotección y, en consecuencia, debe servir para concluir que mi empresa cuenta con un valor añadido garantizado si cuenta con un buen Plan de Autoprotección, ya sea por mandato legal como por compromiso voluntario y responsable del titular de la actividad.

Por último, puedes preguntarte ¿merece la pena invertir en seguridad? ¿merece la pena formar a las personas para que sepan qué hacer en caso de emergencia, dónde dirigirse en caso de evacuación, cómo actuar si se observan un accidente laboral, qué información facilitar al 112? ¿merece la pena conocer los riesgos que entraña mi actividad, localizar los puntos con mayor riesgo de incendio? ¿merece la pena saber qué medios de protección contra incendios tengo, cómo manejar un extintor, dónde se activa la sirena de incendio, cómo se maneja la central de incendio? ¿merece la pena conocer los recorridos de evacuación, saber que tengo que dejar las puertas cerradas en caso de incendio, cómo evacuar a menores de edad, cómo ayudar en la evacuación de una persona invidente, cómo realizar la reanimación cardio-pulmonar, conocer las vías alternativas para salir de un edificio, saber cómo comportarse durante una evacuación? Yo creo que sí, rotundamente sí.

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Ana Isabel Nieto Vargas

Ingeniera química. Consultor técnico senior
Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales
Unidad de Negocio Process Safety. TÜV SÜD

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