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El factor humano, clave en la cultura de seguridad

Previene accidentes laborales

El factor humano, clave en la cultura de seguridad

Fomentar la cultura de seguridad y concienciar a todas las personas de sus beneficios ayuda a prevenir accidentes laborales y aumentar la calidad que se ofrece.

Lunes, 6 Febrero, 2017


En el año 1986 sucedió el accidente nuclear más grave de la historia en Chernóbil. Fue a partir de este accidente cuando apareció el concepto de cultura de seguridad. La investigación oficial del accidente apuntó, entre otras causas, directamente al incumplimiento de los procedimientos por parte de los operarios, y a errores organizacionales. En este caso, la falta de actitud de los empleados fue una de las razones que desencadenó la catástrofe.

Las empresas han dedicado recursos para mejorar instalaciones, han realizado inversiones en tecnología y en nuevos equipamientos,  así como también se han preocupado en establecer procedimientos y normas. Con todas estas medidas, han logrado reducir el  índice de accidentes, pero aun así siguen sucediendo y esto es debido a que entra en juego otro factor, el factor humano. Por este motivo, será igual de importante disponer de equipos y procesos que permitan realizar las actividades, así como dedicar tiempo y recursos económicos en realizar acciones orientadas a mejorar el comportamiento de las personas, y a fomentar hábitos seguros.

¿Qué es la cultura de seguridad?

La cultura de seguridad es la forma en la que se valora y prioriza la seguridad en la organización y tiene en cuenta el comportamiento que adoptan las personas. Estamos hablando de nivel de valores, creencias  y actitudes, tanto de forma individual como colectiva frente al compromiso que se adquiere con la seguridad. 

En los proyectos en los que estoy colaborando, he comprobado que las empresas que han requerido implementar nuestro programa de cultura de seguridad no sólo quieren conseguir y mantener un índice de 0 accidentes, sino que además procuran aumentar su eficiencia tratando de reducir los errores en la producción. Así pues, esta experiencia constata que este compromiso con la seguridad se extiende hacia la excelencia, ya que la apuesta es doble: hacer crecer la seguridad, y repercutir favorablemente en los niveles de calidad.

Todas las empresas tienen su ADN, desarrollan su propia cultura creando sus valores, costumbres, creencias, comportamientos y políticas internas. Es curioso porque desde que accedes a una empresa puedes percibir su personalidad, y los pequeños detalles como la forma de estacionar los coches, el tipo de carteles y señales o las normas de acceso, ya te insinúan su compromiso con la seguridad. Sin embargo, la experiencia obtenida  muestra que todas las organizaciones deben adquirir unos aspectos comunes para el éxito del programa:

  • Tener un fuerte apoyo por parte de Dirección. En este sentido, ésta tiene que liderar las acciones dirigidas a reafirmar su compromiso.
  • Hacer partícipe a toda la organización para que cada persona de forma individual tome conciencia de los riesgos y sea responsable de su seguridad y la de los demás.
  • Fomentar el trabajo en equipo para hacer realidad el crecimiento organizacional. Si una persona comete un error porque decide saltarse una norma, éste puede desencadenar un accidente, con lo que el equipo también pierde. No hay que olvidar que todo ello tiene consecuencias en la producción y, sobre todo, puede conllevar la pérdida de vidas.
  • Incidir en el comportamiento a través de observaciones preventivas. Pero estas no sólo deben quedarse en observaciones, sino que deben ir más allá convirtiéndose en conversaciones para que exista una comprensión y compromiso de actuación en un futuro. Así pues, es imprescindible la retroalimentación para que la persona adquiera consciencia, y actúe de forma responsable sin supervision.
  • Retroalimentar de forma positiva los comportamientos, ya que las personas actuamos mayoritariamente por las consecuencias de nuestras acciones. La valoración por parte de nuestros compañeros y supervisores sería un ejemplo.
  • Trabajar para corregir los comportamientos inseguros y reforzar los comportamientos seguros. Estamos acostumbrados a que nos digan lo que hacemos mal, pero debemos preocuparnos en reforzar los comportamientos positivos para hacer surgir las actitudes que deseamos que se conviertan en hábitos.
  • Reportar. Hoy en día no tenemos información si no disponemos de mediciones, valoraciones e  índices que nos muestren en qué momento nos encontramos, y que nos permiten establecer objetivos hacia dónde queremos llegar. Para ello, es fundamental tener una herramienta de reporte para medir la evolución.
  • Comunicar resultados. Finalmente, deberemos hacer extensible los resultados periódicamente a toda la organización para compartir el crecimiento y hacerles partícipes de los rendimientos obtenidos.
     

De este modo, el cambio de la cultura de seguridad se inicia desde Dirección y se hace extensa a toda la organización, con la finalidad que la suma de todas las personas que forman parte de ella trabaje para conseguir el mismo objetivo. En este sentido, la constancia, el esfuerzo y el trabajo de todo el equipo serán los motores para hacer crecer la cultura de seguridad que la empresa anhela.

Para finalizar me gustaría compartir una cita de Henry Ford que guarda relación con lo expuesto:

 “Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito”.

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