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El talento no se retiene, se alimenta

Neurociencia aplicada a la automoción

EL talento no se retiene, se alimenta

¿Cómo podemos gestionar la esfera emocional de nuestros empleados para crear una cultura de interdependencia, equilibrio y colaboración dentro del mundo empresarial? A través de la neurociencia

Miércoles, 4 Marzo 2020


Entrevistamos a Javier Loscos, director Área de Consultoría Estratégica de Transmission Group, sobre neurociencia y automoción

¿Qué aporta la neurociencia al mundo del aprendizaje y la capacitación profesional?

La neurociencia, entendida como el conocimiento del sistema neuronal de las personas, aporta el valor de entender que a un cerebro no se le puede enseñar nada, el reto es hacerle consciente del valor que el aprendizaje le va a generar. Solo en ese momento se puede crear ese marco de conocimientos compartidos.

¿Podemos preparar nuestro cerebro para la adquisición de nuevos conocimientos?

Sí, por descontado. A través de la neuroplasticidad autodirigida, que básicamente es el fenómeno por el cual el cerebro se va modificando a lo largo de la vida como respuesta a las condiciones medioambientales, al aprendizaje, a las experiencias que vamos incorporando y, sobre todo, a lo que cada uno de nosotros hace para potenciar sus capacidades.

¿Qué conexiones neuronales deben activarse para estar más predispuestos a aprender?

La predisposición al aprendizaje va más allá de las conexiones neuronales. La generación de estímulos, el manejo de la comunicación, el uso de herramientas de conectividad neuronal, el entorno, las necesidades o los sistemas de aprendizaje de cada uno son entre otros más, elementos fundamentales para generar la predisposición

¿Se puede desaprender?

Más que desaprender, el reto es transformar patrones mentales o hábitos que una vez definido el objetivo que perseguimos nos puedan acercar o alejar del mismo.

¿El sector es determinante a la hora de impartir una determinada formación o es cuestión de adaptar el método al tema?

No es cuestión de sector o contenidos, lo que el cerebro necesita para aprender es básicamente la generación de estímulos que le hagan ver el valor que ese aprendizaje le va a aportar. El objetivo supremo de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia, por lo que todo aquello que el cerebro no considere “vital” lo pondrá en duda. Hay que trabajar muy bien el método para hacer que el cerebro no actúe de forma reactiva.

¿Qué nos limita a la hora de aprender? y, ¿qué nos estimula?

Nos limitan nuestros propios patrones mentales y nos estimulan nuestros propios patrones mentales. Nacemos con un cerebro inmaduro que a medida que crecemos va madurando. Dependerá de muchos factores el nivel de madurez que el cerebro alcanzará. La ventaja es que a priori no hay más limitaciones que las que nosotros mismos queremos crear.

¿Qué papel juegan las emociones en la gestión y organización de una compañía?

Uno muy importante. Las emociones las gestiona el cerebro límbico y algunas de sus funciones son:

  • Es el lugar de los afectos.
  • Es más sensible a los gestos y a las intenciones que a las palabras bonitas.
  • Nos hace imaginar, interpretar y sentir emociones fuertes.
  • El lugar de la impulsividad (metepatas)
  • Centro de las motivaciones.
  • Memoria a largo plazo.
  • Funciona como filtro seleccionado lo agradable o desagradable.

Estas funciones, entre otras, tienen mucha relevancia en aspectos de gestión u organización en cualquier compañía

¿En qué consiste la cultura de la interdependencia?

Es un concepto de evolución antropológica. Imaginemos cuando somos niños, la relación que tenemos con nuestros padres es de total dependencia. Una vez en la adolescencia, esa relación se vuelve de independencia. Sentimos que ya no necesitamos esa protección, que ya podemos enfrentarnos al mundo solos. Es la cultura del “yoísmo”. En la madurez, volvemos a tener una relación con nuestros padres, pero con un enfoque mucho más colaborativo. Ya no es el tú, ni el yo, ahora es el nosotros. Es el nivel supremo que garantiza el equilibrio entre lo emocional, lo funcional, lo material o lo espiritual de manera que todas las relaciones que se establecen se basan en GANAR-GANAR.

¿Qué relación existe entre la neurociencia y la automoción?

La neurociencia no es que haga diferencias entre sectores o tipologías de compañías, su función está más bien centrada en comprender como funcionan los cerebros y de qué manera a través de ciertas herramientas podemos ser más eficaces y eficientes.

¿Cómo se puede adaptar el ambiente de aprendizaje de los empleados, por ejemplo, de un taller de reparación o un concesionario?

Es una gran pregunta, que lleva a un gran reto. La adaptación o aclimatación del cerebro para facilitar el aprendizaje es en sí mismo uno de los temas más recurrentes (o debería de serlo) en la mayoría de los departamentos de recursos humanos de las compañías. No se trata de decirte qué es lo que te voy a enseñar, el objetivo es hacerte consciente del valor que este conocimiento te va a aportar. ¿El objetivo de un docente es enseñar o generar aprendizaje? Desde la neurociencia la respuesta es clara. En el caso de un taller o concesionario, lo primero que tendremos que hacer es definir conjuntamente el objetivo que se persigue, hacer visible las ventajas que esto va a suponer, trabajar siempre en recompensa cerebral y dar protagonismo a las personas a las que queremos capacitar.

¿Qué condiciones son básicas para moldear un patrón mental dentro de una de estas empresas?

Para transformar un patrón mental primero debemos hacerlo consciente y, una vez allí, ver si me acerca o me aleja del objetivo. Solo a partir de ese momento decidiremos cómo seguir. No hay patrones buenos ni malos.

¿Cuáles son las habilidades más importantes de un trabajador del sector de la automoción?

Desde la perspectiva del SER, la neurocomunicación, la neuronegociación, la neurogestión del conflicto, el neuroliderazgo, la neuroética, la neurogestión de equipos o la visión estratégica entre otras.

Desde la óptica del HACER, la priorización de tareas, la gestión de recursos, el conocimiento digital, los conocimientos técnicos, la orientación a objetivos y resultados, conocimientos financieros y demás habilidades específicas del sector.

¿Por qué el liderazgo, la comunicación o la motivación son tan importantes dentro de cualquier programa de neurociencia?

Porqué son habilidades esenciales. Para liderar a otros, primero me tengo que liderar yo mismo y para eso necesito desarrollar mi autoconocimiento. La motivación es tremendamente efectiva en este punto. Respecto a la comunicación, hay que entender que es la habilidad más potente para conectar con las personas. Un líder sólo puede serlo si es capaz de trabajar los diferentes sistemas de comunicación de una manera eficaz.

¿Cómo podemos mejorar la gestión del talento?

Básicamente, dedicando tiempo, recursos y energía a alimentar ese talento. El talento no se retiene, se alimenta.

¿Qué resultados tiene la neurociencia aplicada a las ventas?, ¿y a la hora de gestionar un cambio o un conflicto?

Las técnicas, herramientas o metodologías que se utilizan en los programas de neuroventas garantizan incrementos de importantes, tanto en rentabilidad como en facturación. De todas formas, hay que entender que esto no es solo predicar y ya está. Ha de haber un firme compromiso de todas las partes interesadas desde el primer minuto en el que se plantea la necesidad de realizar este tipo de programas.

¿Cuáles son los próximos retos a los que se enfrenta la neurociencia?

Seguir trabajando en conocer más el maravilloso mundo de sistema neuronal. Las nuevas tecnologías y avances están permitiendo tener cada vez mayor y mejor información de cómo el cerebro trabaja, responde y se adapta.

¿A qué desafíos se enfrenta la automoción en esta línea?

A perder el miedo a incorporar estos avances en sus programas formativos. A entender que de la misma manera que el mundo de la movilidad se transforma constantemente, los modelos de aprendizaje también. Todavía hay mucho miedo y resistencia a introducir la neurociencia en las organizaciones. En este sentido, y parafraseando a Walt Disney, diría que te preguntes si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar donde quieres estar mañana.

¿Qué impulsa a una persona a comprar un vehículo u otro?, ¿es una decisión racional o emocional?

Esto que me planteas es un patrón mental. Te pregunto yo: ¿Podrían ser las dos, emocional y racional? Lo primero es un patrón mental limitante y lo segundo potenciador. ¿Con cuál prefieres trabajar?

¿Cuántas compañías del sector de la automoción fracasan al lanzar sus vehículos por no conocer a sus clientes?

Sin ánimo de ofender a nadie y entendiendo que es una opinión, si aún hay personas en este mundo que piensan que la opinión del Cliente no es importante, creo que tenemos ante nosotros un reto estratosférico. La cultura del clientecentrismo es algo que debería estar en el ADN de todas las compañías de este mundo más allá del sector, tipología o ubicación.

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